Patoruzito e Isidorito viajan a Indonesia invitados por Don Carlos, un ex vecino de la Patagonia, el cual se ha instalado en una plantación en una isla de esas regiones. Hasta allí llegan por mar y son recibidos en el embarcadero por Smith, un hombre blanco, y un grupo de nativos. Éstos huyen despavoridos cuando Smith les dice, en su idioma, que los chicos buscan a Don Carlos. Este hombre blanco explica a Patoruzito e Isidorito que los nativos declararon tabú a Don Carlos el día en que llegó y que éste sólo vive con Chomba, un criado nativo de otra isla que no conoce el idioma.Cuando los chicos toman contacto con Don Carlos notan que esté está un tanto abatido, con ganas de abandonar la isla y que la plantación está en muy mala situación por falta de mano de obra.
Por su parte, Isidorito sufre los acosos de las mascotas de Don Carlos: dos grandes pájaros y un gorila.
Una noche, Patoruzito descubre que Chomba es en verdad un espía de Smith, que conoce el idioma de los nativos de esa isla y que los delata ante aquél. El criado se aterra cuando Patoruzito le dice que conoce su secreto y quiere saber por qué tiene tratos con Smith. El cacique se entera que este hombre tiene a todos amenazados con “los diablos”. A pedido de Patoruzito, Chomba lo conduce hasta las cercanías de una montaña y allí ambos ven como en la cima aparecen fantasmagóricas figuras en la noche. Patoruzito le pide a Chomba como única condición para no delatarlo, que le enseñe el idioma de los nativos de la isla y éste así lo hace.
De esta manera, en los días siguientes, Patoruzito se entera, en el pueblo, que Smith prohíbe a los nativos que comercien o se acerquen a Don Carlos, asegurándose así el monopolio del comercio local. Los tiene dominados con la amenaza de “los diablos”.
El cacique se alía con Togú, un nativo explotado por Smith, para denunciar cómo éste los ha estado engañando con falsos demonios. Con ese plan ambos se encuentran una noche y se dirigen a la montaña en donde aparecen “los diablos”, sin notar que Isidorito los ha seguido. Pero también Smith ha descubierto el plan por lo cual el enfrentamiento final se precipita en las entrañas de la montaña.
Resumen de la Correrias de Patoruzito N° 136 "El fabricante de diablos" por Mario Bertocchi, miembro de la PATORUZU-WEB.
Por su parte, Isidorito sufre los acosos de las mascotas de Don Carlos: dos grandes pájaros y un gorila.
Una noche, Patoruzito descubre que Chomba es en verdad un espía de Smith, que conoce el idioma de los nativos de esa isla y que los delata ante aquél. El criado se aterra cuando Patoruzito le dice que conoce su secreto y quiere saber por qué tiene tratos con Smith. El cacique se entera que este hombre tiene a todos amenazados con “los diablos”. A pedido de Patoruzito, Chomba lo conduce hasta las cercanías de una montaña y allí ambos ven como en la cima aparecen fantasmagóricas figuras en la noche. Patoruzito le pide a Chomba como única condición para no delatarlo, que le enseñe el idioma de los nativos de la isla y éste así lo hace.
De esta manera, en los días siguientes, Patoruzito se entera, en el pueblo, que Smith prohíbe a los nativos que comercien o se acerquen a Don Carlos, asegurándose así el monopolio del comercio local. Los tiene dominados con la amenaza de “los diablos”.
El cacique se alía con Togú, un nativo explotado por Smith, para denunciar cómo éste los ha estado engañando con falsos demonios. Con ese plan ambos se encuentran una noche y se dirigen a la montaña en donde aparecen “los diablos”, sin notar que Isidorito los ha seguido. Pero también Smith ha descubierto el plan por lo cual el enfrentamiento final se precipita en las entrañas de la montaña.
Resumen de la Correrias de Patoruzito N° 136 "El fabricante de diablos" por Mario Bertocchi, miembro de la PATORUZU-WEB.





