Se podría afirmar que Quinterno debuto profesionalmente en “Panitruco” (guiones de Leroy) en 1925. A partir de allí y hasta 1941 en forma ininterrumpida es el único responsable de sus tiras.
En esos dieciséis años hizo de todo:
Panitruco de junio de1925 a febrero de 1926.
Andanzas y Desventuras de Manolo Quaranta de junio a noviembre de 1926.
Don Gil Contento (aquí nacería Patoruzú) de agosto de 1927 a octubre de 1928.
Julián de Montepío (aquí Quinterno haría su segundo intento con Patoruzú y lograría su extensa
popularidad) del diciembre de 1928 a…
Isidoro de agosto a diciembre de 1931.
Patoruzú en el diario “El Mundo” de diciembre de 1935 a agosto de 1945 (El cuervo ladrón).
Entre medio de todo esto hizo a Don Fermín para El Mundo Argentino y a Pepe Torpedo y, a Don Adeodato Montaña para el diario La Razón, pero estarían firmados bajo otros seudónimos. También hay que sumarles los trabajos que realizo para la revista Don Goyo y otras de la época.
A pesar de que en 1936 funda la revista “Patoruzú”, no dejaría de publicar en diarios, no hasta agosto de 1945.
Según mis datos, la ultima historieta completa de Patoruzú que dibujaría seria; “Dos vivos tras un millón”, que se publico de enero a junio de 1941. Reeditada en la Andanzas de Patoruzú Nº 23, en noviembre de 1958.
De ahí en adelante, a Patoruzú, lo dibujaría Tulio Lovato con guiones de Laura Quinterno, y otros autores (ojala pudiera tener datos mas precisos).
Quinterno allí no terminaría su carrera profesional, ya que seguiría realizando tapas, bocetos, aprobando trabajos y seleccionando su equipo de colaboradores. Tareas para nada fáciles. La combinación profesional y empresarial, tuvo muy buenos resultados.
Recuerdo una reportaje que le realizaron a Mirco Repetto en donde el afirmaba no haber tenido alma empresarial, de ser así hubiera podido explotar mucho mejor sus obras. Lastima por mí, ya que me hubiera gustado tener mas historias completas de la vaca aurora publicadas por Cielosur Editora jejejeje.
Columba, Quinterno, García Ferre, y muchos otros, tuvieron que ceder su tablero, para que sus barcos no se hundan y se multipliquen. Y yo, estoy completamente de acuerdo.
Por ejemplo, por lecturas rápidas, he leído, -y me han comentado- que Héctor L. Torino por ser “muy bonachón” dejo publicar a muchos amigos, dejo manosear equivocadamente a sus personajes, y eso francamente no fue muy buena idea. Seguramente como persona, me hubiera caído mucho mejor Torino, que Quinterno, pero como lector de historietas no me interesa juzgar su carácter o su ideológica, me conformo con leer buenas historietas y punto.
(Este post lo escribí sin mucha revisión previa, por ese motivo me permito actualizar y acepto comentarios)